La jornada comenzó con una breve presentación de los asistentes, con el objetivo de poner cara a aquél que ibas a “asediar” en el tiempo de networking. Tras él, se presentaron algunos proyectos más en profundidad, entre ellos trourist, que tuvo sus 5 minutos de protagonismo.
Lo mejor del día llegó a la hora de la comida, y es que tuvo lugar en una sidrería cercana. No son pocos los acuerdos que se han firmado alrededor de un vaso de sidra en Euskadi, y aunque cada vez las sidrerías actúan menos como lugar de negocios y más de diversión, tuvimos la oportunidad de conocer a mucha gente con la que seguro que colaboraremos en el futuro.
Desde aquí queremos felicitar a la organización por cómo fue el evento, y sobre todo por el acierto de la sidrería, ya que va muy acorde con la filosofía de trourist. Y es que enseñar a la gente, en este caso a los colegas venidos de fuera de Euskadi, aquellas cosas que a los de aquí nos gusta disfrutar, siempre es un placer (¡además de una excusa!).
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